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miércoles, 19 de septiembre de 2012

Prensas de Aceite

Restos prensa viga y quintal de Aler

El aceite fue uno de los productos agropecuarios, junto al trigo y vino, más representativos de la economía tradicional agraria del Valle y pueblos de alrededor. Nos da fe de ello la gran cantidad de olivares abandonados que todavía resisten a las ampliaciones de los nuevos campos de cultivos y a esas fuertes heladas que todabían están presentes durante los inviernos, así como al olvido. Llama la atención como la mayor parte de ellos se encuentran en áreas de fuerte pendiente aprovechando cualquier pedazo de suelo fértil acompañados siempre de ese típico aterrazamiento de laderas que de tantos sustos nos habrán librado. Imagen también del buen reparto y aprovechamiento que se hacía de la tierra disponible. A pesar de tratarse de una planta mediterránea se a adaptado muy bien al clima de la zona llegando a estar presente incluso varias decenas de kilómetros al norte de la localidad  de Castarlenas. Por lo general, las olivas recogidas se destinaban al autoconsumo aunque también se usaría como moneda de cambio o incluso algo llegaría a venderse. Para obtener este líquido elemento color dorado, se precisaba de material de maquinaria especial, en concreto de las conocidas prensas de aceite. A lo largo y ancho del Valle nos encontramos especialmente con un tipo de prensa conocido como viga y quintal. Se encuentra siempre cerca del pueblo, no muy alejado pero sí a cierta distancia. Son grandes prensas que debieron ser construidas con fondos públicos y que a la hora de ser usadas se pagaría un tanto ya fuera por horas o kilos, o simplemente sería a su vez el pueblo quien se encargase del mantenimiento sin coste por usarla cualquiera del lugar. Acompañando a estas grandes prensas se suele encontrar un típico molino de rulo o almazara, o una muela romana de dimensiones muy similares entre sí todas ellas, que debieron ser tiradas por mulas o burros. También existe otro tipo de prensa, menos frecuente pero presente. Se trata de la prensa de aceite de tipo capilla. Se encuentra en casas particulares por lo que representa un cierto poder adquisitivo y cierta clase social de aquella casa en la que aparece una de estas.


Prensa de Aceite tipo Capilla 

De tipo Capilla o tornillo, es la típica y más característica prensa de aceite la cual aún se usa actualmente en procesos de fabricación artesanal en especial en la elaboración del vino. La teoría, como en toda prensa ese sencilla, y en este caso el mecanismo también. Consiste en un tornillo de gran tamaño que puede ser de madera o metal de rosca gruesa. Este tornillo atraviesa un tablón horizontal en el que existe un agujero cilíndrico donde está tallada la contratuerca. Esta contratuerca permite que el tornillo descienda y ascienda al hacerlo girar con un torno lo que hace presión sobre los capachos de esparto donde están las olivas listas para ser comprimidas y "licuadas".Lo cierto es que su rendimiento era/es bastante bajo, ya que había que realizar mucha fuerza para conseguir exprimir relativamente poco zumo de oliva.

En el Valle del Sarrón nos encontramos este tipo de prensas en casas particulares del despoblado de Castarlenas, bastante bien conservadas aunque cubiertas por las ruinas de las casas. Una lástima de pérdida. En los otros pueblos no sé de la existencia de ninguna aunque es de sospechar de la existencia de alguna en la localidad de Aguilaníu. 

 
Restos prensa privada tipo capilla en Castarlenas


Prensa de Aceite tipo Viga y Quintal 

Se trata de una máquina de hacer presión de una longitud considerable (algo más de 10 metros) siendo esta la parte principal y la que recibe el nombre de viga; su funcionamiento se basa en el principio de la palanca. Consta de uno o varios tablones de gran tamaño (los más grandes y llamativos, vigas) horizontales de una pieza, que descansan sobre una tabla también horizontal pero perpendiculares a estos (lavijas) la cual se apoya en unos tablones verticales llamados vírgenes de un tamaño considerable y que se localizan en el centro de las vigas. En un extremo existen otras dos vírgenes por las que se desliza la viga. Y en el otro extremo existe un tornillo de gran diámetro y rosca que atraviesa la viga, el cual posee en la parte inferior lo que se conoce como quintal. El quintal es una pieza homogénea de un material pesado (metal, piedra...) de forma cilíndrica a la que se le acopla un torno que al hacerlo girar la viga asciende o desciende, presionando los capachos con las olivas colocados previamente generando el preciado líquido elemento dorado que discurre por un canalillo tallado en el suelo llamado regaifa o directamente al recipiente de almacenamiento. Se almacenaba en recipientes cerámicos con los que se llevaba a depósitos de aceite o cubos, de gran capacidad y que aún se conservan en Castarlenas, cubiertos las paredes con baldosas de cerámica. Fueron muy usados a partir del siglo XVII siendo totalmente abandonados a principios del siglo XIX.

En el Valle del Sarrón existen restos de estas enormes prensas o palancas en la localidad de Juseu, donde nada más se conservan los dos maderos que hemos llamado vírgenes, en las afueras dirección Aguilaníu. En el molino de Aler ocurre lo mismo pero aparece junto con un molino de rulo; en Aguilaníu existen todavía los restos prácticamente intactos de una enorme prensa que data del 1927, lo que nos informa sobre la importancia que tubo en el lugar el aceite y hasta cuando; aunque cada día que pasa se le hace más difícil mantenerse en pie; una lástima su pérdida. Aquí también existe un molino al lado pero este es de tipo mula de sangre que debió ser traccionado por animales. Por último, existe otro en Castarlenas. Aunque actualmente ya no se halla en su lugar de origen, este ha tenido más suerte, ha sido restaurado y colocado en una de las plazas de Graus como monumento decorativo con una alusión a su origen. Se encontraba a los pies de la iglesia de Castarlenas anclado en la roca donde aún se conservan las marcas y cerca de unos silos. Junto a este también existió un molino de dos rulos que también se encuentra junto a la prensa restaurada. Este data de mediados del siglo XIX.

Prensa de Viga y Quintal de Aguilaníu


Webgrafía:

lunes, 19 de marzo de 2012

Hornos de Cal

A lo largo y ancho del Valle del Sarrón nos encontramos con tres construcciones de este tipo nada fáciles de identificar y encontrar. Se trata de pequeños hornos de cal que antaño sirvieron a los pueblos de la redolada para distintas funciones siendo las más comunes como uso de mortero o argamasa y como blanqueador de fachadas y estancias tanto para interior como exterior, debido a su capacidad de endurecerse al entrar en contacto con el aire durante el secado del mortero.
En estas simples construcciones se fabricaba cal viva a partir de la calcinación de roca caliza según la siguiente fórmula química:
CaCO3 + calor --> CO2 + CaO

Tras la obtención de cal viva se mezclaba con agua para obtener cal apagada o hidratada, la cual se mezclaba con arena y agua consiguiendo mortero que al secarse recuperaba el CO2 de la atmósfera convirtiéndose de nuevo en caliza adquiriendo así dureza y resistencia.

CaO + H2O --> Ca(OH)2 + calor
Ca(OH)2 + CO2 --> CaCO3 + H2O

Como ya se ha señalado en otras entradas, los hornos se encuentran: uno en el Valle de Aguilaníu y los otros dos a escasos metros del molino de Aler, muy cerca de la carretera vieja de Benabarre entre Torres del Obispo y Aler. Se trata de dos tipos de hornos bastante distintos sobre todo en su tamaño.

La caliza se extraía de alguna pequeña cantera que por lo general se encontraba cerca del propio horno para así evitar gastos en el transporte de la roca. Por lo que era la presencia de roca caliza lo condicionaba la situación del horno. En el caso de los de Aler, la cantera se encuentra a escasos 50 metros al W, en unos depósitos de edad cuaternaria formados en un ambiente de cascada (presa-represamiento) en la que precipitaban carbonatos dando lugar a lo que se conoce como tobas; todavía hoy se puede observar algún fósil vegetal. Mientras, en el de Aguinalíu, es muy probable que la cantera se encontrase, también a escasos metros del horno, bajo la pared de calizas que se alza detrás del horno, estás más antiguas y de mayor dureza. Los hornos se encuentran excavados en el suelo por lo general arcilloso; los de Aler no superan los dos metros y medio de altura por dos de radio, mientras que el de Aguilaníu alcanzaría en su origen los siete metros de alto por dos de ancho.

Antigua cantera para los hornos de Aler

Un horno de este tipo consta de: una cámara de combustión, de forma cilíndrica y que es la que se rellena con rocas de caliza. Solía estar revestida por arcilla para soportar las altas temperaturas y que las pareces no se fueran degradando. Culminado el montón de roca se colocaban cantos de menor tamaño que dificultaban la salida del calor; una boquera, que conectaba la cámara de combustión con el exterior para la entrada de aire usada en el encendido y por donde el calero (persona encargada de llevar el horno) introducía la leña para mantener un fuego constante. Una bóveda, que podía ser falsa o no. La primera nos la encontraríamos en los hornos de Aler, se trata de un bóveda que se construía cada vez que se producía cal y las piedras que la conformaban se destinaban también para hacer cal cuya función era la de crear una cámara donde mantener el fuego activo y soportar todo el peso de las rocas suprayacentes. El segundo tipo de bóveda es el que nos encontramos en el horno de Aguilaníu, se trata de una bóveda fija hecha de un material resistente a las altas temperaturas cuya función era la misma que la del tipo uno pero esta no se desmontaba cada vez que se hacía una nueva hornada. Además sobre esta bóveda del horno de Aguilaníu, parece conservare una especie de chapa metálica que la cubriría, lo que posiblemente facilitaría ese mejor reparto de calor por toda la cámara de combustión, así como evitar la pérdida de calor. Las bóvedas debían construirse no sólo para soportar el peso de las rocas a calcinar, sino también de tal forma que permitieran ceder el calor y llegase a todo el horno para que la calcinación tuviera lugar de forma equitativa y homogénea. Respecto al horno de Aguilaníu cabe destacar la estructura a modo de tejado que aún se conserva levantaba sobre la cámara de combustión. Parece lógico pensar que su función sería la de proteger la hornada en periodos de lluvia, ya que ésta podía echar a perder el trabajo de varias semanas preparando la hornada, aunque por el contrario, resultaría bastante incómodo dicho tejadillo ya que dificultaría la salida del humo y calor pudiendo incluso incendiarse. La presencia de este tejadillo, junto con el tamaño, nos indica la importancia que debió tener este horno en el que posiblemente existiera una familia que dependiera de él, algo poco usual ya que este oficio era más bien secundario para completar los escasos ingresos familiares en época en la que la agricultura no exigía su trabajo realizándose en periodos de buen tiempo en los que la probabilidad de echar a perder la hornada era menor. En este último caso es muy probable que se encontraran los hornos de Aler, pequeños y sin tejado.



Esquema tipo de los hornos de Aler


Esquema tipo del horno de Aguilaníu

El oficio de calero era bastante duro y poco compensado, de ahí que también no fuera un oficio de exclusiva dedicatoria. Además de ofrecer un servicio para la construcción y demás usos que tenía este material, los caleros realizaban una función fundamental en el bosque limpiándolo de la maleza y monte bajo evitando así posibles incendios.

jueves, 7 de julio de 2011

Conociendo más de cerca el Río Sarrón


VoluntaRío es un proyecto de voluntariado ambiental nacido en Zaragoza de la colaboración de los colectivos de ANSAR, Ebro Vivo y AA.VV; apoyado y estimulado por la Confederanción Hidrográfica del Ebro tiene como objetivo profundizar en el conocimiento, diagnóstico y mejora de los ríos de Aragón.

Fue el Miércoles 6 de Julio cuando se acercaron hasta el Valle del Sarrón para realizar un análisis "in situ" del estado de salud del río.
Como ya se anunciaba en una entrada anterior, la actividad comenzó a las cuatro de la tarde en la Font Roda del Molí con una participación un tanto escasa pero resultando ser muy productiva e intersante.

El tramo que se analizó fue el comprendido entre la Font Roda del Molí y el Pantano Bergua. Primero se realizó el recorido completo observando la flora que se encuentra en las orillas así como midiendo la conductividad de las diferentes aguas que por allí surgen: Font Roda del Molí, Barranco de las Eicaringas, Río Sarrón y Manantial del Molí. Los resultados de la conductividad fueron del todo favorables en todos lo puntos obteniendo una dureza media de todas las aguas.


Medición de la conductividad en el Río Sarrón


Midiendo la conductividad en el Barranco de las Eixaringas

Resultados obtenidos (micro-siemens/cm):
Font del Molí: 580
Barranco de las Eixaringas: 491
Río Sarrón: 418
Manantial del Molí: 520

Especies vegetales más abundantes:
Chopo (Populus sp.), Litonero (Celtis australis), Roble (Quercus sp.), Sauce (Salix sp.), Platanero (Platanus sp.), Majuelo (Crataegus sp.), Anea (Thypa sp.), Carrizo (Phragmites australis), Berro común (Nasturtium officinale), Cabello de Vanus (Adiantum capillus-veneris), Algas (Chara sp.), Briófitos (Musgos), Hepáticas (Lunularia sp.), Cola de caballo (Equisetum sp.).

Una vez visto todo el tramo y medidas las conductividades, nos detubimos en un tramo del río para realizar un pequeño análisis químico "in situ" de las aguas del mismo, así como hacernos una idea de la fauna que reina bajo las rocas.

Medida colectiva del oxígeno disuelto

Los resultados obtenidos del análisis químico, en el punto -283662.4667496, 502m-, son los siguientes:
pH: 6,6
Oxígeno disuelto: 5 mg/l
Sedimento: 223 ppm
Hierro total: 0,1 mg/l
Nitratos: 20 mg/l
Nitritos: <0,01 mg/l
Temperatura: 22Cº

En el mismo punto observamos la fauna que nos podemos encontrar en el río, obteniendo los siguientes resultados:

Rana común (Rana ridibunda), Sapo partero (Alytes obstetricans), Sapo corredor (Bufo calamita), Salamanquesa común (Tarentola mauritanica), Lagartija común (Podarcis hispanica), Culebra de agua (Natrix maura), Aclaraaguas (Lymnea sp.), Camarón de río (Samastacus spinifrons), Escorpión de agua (Nepa cinerea), Zapatero (Gerris lacustris), Tricoptero, Libélula (Aeshna cyanea), Caballito del diablo (Enallagama cyathigerum), Escarabajo, Sanguijuela (Hirudo medicinalis), Madrilla (Chondrostoma miegii), Barbo (Barbus graelsii).


Dos caracoles de río (izquierda) y un escorpión de agua (derecha)


Camarón de río

Como conclusión decir que con los resultados obtenidos, tanto químicos como florísticos y faunísticos, son más que favorables. Faltaría hacer un estudio bacteriológico para acabar de detarminar si su consumo directo puede hacerse sin ningún tipo de reparo. En principio parece ser que para el baño es apta, por lo que se puede decir: Podem torná a bañamos al Ríu Sarrón; ya que durante un tiempo se decía que las aguas no eran buenas ni para el consumo ni para el baño por su contenido en nitritos.


Por último, os dejo un video que se hizo durante la actividad en el Sarrón donde se puede apreciar la actividad existente en sus aguas.





Realización del video

miércoles, 25 de mayo de 2011

Valle del Sarrón en el Madoz

Buscando información sobre estos lugares, he encontrado una pequeña referencia sobre el Barranco del Sarrón en el Diccionario Geográfico Estadístico Histórico de España y sus posesiones de Ultramar (1845):

"barranco en la prov. de Huesca, part jud. de Benabarre: se forma de las aguas de la parte oriental del cast. de Laguarres, del Mas de la Fon Pedrosa, y de parte de las térm. de Benabarre, Aler, Castarlenas, Tores del Obispo, Aguinalíu, Juseo, Pueyo de Marguillen, y Cancer, tomando ya el nombre con que le describimos en el térm. de Torres del Obispo, por cuya inmediación desciende, titulándose también Sarron; otro arroyito que como uno nombrado de Pezuals baja del monte de Aler; durante su curso riega bastante huerta en el térm. de Torres y alguna en el de Cancer, bajo del cual desagua por la izq. del r. Esera para introducirse con este r. por dos altisimas montañas de piedra cortadas por la naturaleza para darle paso hácia el Cinca, las cuales facilitan la enorme presa que casi al fin de ella debiera construirse para dar principio al canal de la Litera. Las agua de este barranco no esceden ordinariamente de dos muelas, por cuyo motivo carece de puente, aunque su caudal acrece muchísimo en época de lluvias por recibirlo desde grandes dist. y de terrenos elevadisimos: pero mueve en Aler, Torres y Aguinaliu 6 muelas de harina y otra para deshacer la aceituna. Apenas cria pescado."



jueves, 12 de agosto de 2010

Panorámicas del Valle del Sarrón


Panorámica desde el castillo de Laguarres



Panorámica desde la ermita de Las Ventosas



Panorámica desde el campanario de Castarlenas.



Panorámica desde Juseu



Panorámica desde la Sierra de Llaguarres



Vista del Valle del Sarrón desde Castro

sábado, 10 de julio de 2010

Yeserías del Valle del Sarrón

Aragón es sinónimo de tierra mudéjar. Constancia de esto son las numerosas construcciones de este estilo que han sido declaradas Patrimonio Mundial. Aunque la mayor parte de estas reliquias mudéjares se encuentran del centro al Sur de Aragón, en las provincias de Zaragoza y Teruel, también en la provincia de Huesca podemos encontrarnos algunas sorprendentes muestras de este arte.
Antes de nada, esclarecer un par de términos.
  • Mudéjares: es término hace referencia a aquellos musulmanes que permanecieron en territorio cristiano tras la reconquista. Estas mismas gentes, posteriormente se le atribuyó el nombre de Moriscos y finalmente, en 1610, fueron completamente expulsados todos de la península.
  • Mudéjar: este nombre se le atribuye a todas aquellas realidades socioeconómicas, culturales, artísticas... tanto aplicadas por estos mudéjares, como heredadas por sus aprendices judíos y cristianos.
De esta forma, partiendo de la definición del segundo término, se deduce que en este arte mudéar se pueden diferenciar distintas partes según quién fuera su creador.
Decir, que la mayoría de estas yeserías mudéjares no fueron realizadas por estos moriscos sino por sus aprendices cristianos. Esto ocurre por ejemplo en el Valle del Sarrón, en el Somontano o en muchos puntos de la comarca de La Litera.

Centrándonos en la Ribagorza, las muestras más antiguas de este arte, de época medieval, se encuentran en las poblaciones de Roda de Isábena y Merli, ambas datables en el siglo XIII. En las dos poblaciones, estas muestras se encuentran talladas en las puertas de madera de acceso a los templos y poseen formas estrelladas y poligonales. Además se conservan los clavos y los tiradores originales que aumentan la decoración y belleza del conjunto.


De Mudéjar en Merli
Puerta de acceso a la iglesia de Merli.


Las muestras que siguen cronológicamente a estas del siglo XIII, se encuentran en la ermita románica de San Román, en La Puebla de Castro, catalogadas como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Datan del siglo XV y se encuentran decorando las vigas del coro que se alza sobre la puerta de entrada al templo. Están comprendidas por tallas y pinturas. Estas pinturas, policromáticas, tratan temas heráldicos del lugar, temas de animales (león, elefante, ciervos, águilas, peces...), temas de El Libro de Las Maravillas del Mundo (escrito por Juan de Mandeville en el que se muestra la vida y costumbres de gentes liberadas de los rigores de una ética cristiana) y por supuesto temas geométricos, todo ello en vivos colores.
Por último, las muestras de mudéjar de la Ribagorza más tardías se encuentran en el Valle del Sarrón, en los pueblos de Juseu, Torres del Obispo, Aler y Aguilaníu (por orden de importancia y cantidad).

La iglesia de Juseu, dedicada a San Julián, guarda en su interior las yeserías más importantes del valle declaradas también Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Sus orígenes se remontan al siglo XIII aunque su aspecto actual corresponde a un templo del  siglo XVII. Construida con sillarejos de arenisca bien cuadrados y una torre dividida en dos cuerpos, el primero cuadrangular y el segundo octogonal coronado por una semiesfera que hace de cubierta. De nave única con bóveda de cañón y arcos fajones, en sus muros laterales se abren cuatro capillas. Posee coro y un pequeño y escueto púlpito. Todos los techos, el de la nave y el de las capillas incluso el intradós de los arcos fajones, se encuentran decorados con estas yeserías mudéjares. Se trata de figuras geométricas (triángulos, rectángulos...), líneas que se cruzan formando a su vez más figuras, y montones de formas estrelladas de distintos tipos (de ocho y cuatro puntas), todas ellas de un blanco intenso y en relieve sobre un fondo más oscuro que las contornea. Se sabe la fecha exacta en las que se hicieron ya que se conservan documentadas en el Archivo Histórico de Protocolos de Zaragoza. De esta forma se sabe que fue Juan de Marca, un maestro cristiano que utilizaba técnicas transmitidas por los mudéjares, quien entre diciembre de 1661 y noviembre de 1662 realizó estas yeserías.

Las siguientes muestras de estas yeserías mudéjares del Sarrón, se encuentran en la iglesia de Torres del Obispo dedicada a Santa María en sus principios y a Nª Sª de la Asunción en la actualidad. Es de origen románico, aunque fue muy reformada posteriormente, sobre todo en los siglos XVI y XVII. Está construida con sillarejos toscamente trabajados y malamente colocados enfoscados a tramos con una capa gruesa de cal. Sobre el primitivo y románico ábside se levanta esbelta la torre-campanario reedificada en ladrillo en el año 1883, que sustituyó a la espadaña con doble vano que se encuentra en la pared de poniente. Primero se amplió la nave central, levantándose la techumbre y construyéndose sobre esta una sala capitular. Posteriormente se añadirían las dos naves laterales de menor altura las cuales se decorarían con estas yeserías barrocas mudéjares. Fue en esta reforma cuando se construyó también la actual portada plateresca.
Algunas de las yeserías que aquí aparecen son morfológicamente muy similares a las de Juseu aunque existe una mayor variedad, que no cantidad, de figuras. Aparecen conchas de Santiago, vegetaciones, unos curiosos puntas de diamante, angelotes... y por supuesto las mismas estrellas de ocho puntas de Juseu. De los seis arcos que separan la nave central de las laterales, sólo la mitad se encuentran decorados con estas yeserías (posiblemente se acabara el presupuesto), al igual que de las seis cúpulas de las naves laterales tan sólo una se encuentra totalmente decorada.
Debido a esta similitud entre las morfologías de Torres del Obispo y Juseu, y la época en la que se hicieron, parece lógico que fuera el mismo maestro el autor de estos trabajos, es decir, Juan de Marca.

Las siguientes yeserías más significativas son las que se encuentran en la iglesia de Aler dedicada también a Nª Sª de la Asunción. En los primeros documentos en los que aparece citada es en el año 1105 cuando fue consagrada. Realizada con sillarejos de arenisca  piedra toba, poco se conserva de su primitiva iglesia románica. De nave única y cubierta con bóveda de cañón realizada en piedra toba; existe también un pequeño coro. Posee un ábside poligonal que se realizó en el siglo XVI junto con una galería de arquillos y nervios que lo decoran en su interior. Posteriormente, en el siglo XVII fue cuando se levantó sobre este ábside la actual torre-campanario, también poligonal, y se añadieron las dos capillas laterales. Es únicamente en una de estas pequeñas capillas donde se encuentras las modestas yeserías mudéjares. Exactamente es la nave de la derecha, la de la Epístola la que se encuentra totalmente decorada. El intradós del arco fajón de esta nave está decorado con ángulos salientes entretejidos entre sí que dejan huecos con forma de estrella de ocho puntas. Mientras, la bóveda de cañón está decorada con una especie de "malla" formada por cuadrados y dos morfologías distintas de estrellas, también de ocho puntas, similares a las de Torres del Obispo y Juseu. Tanto las muestras del intradós como las de la bóveda se encuentran pintadas con vivos colores (amarillos, verdes, violetas, grises...). No se sabe muy bien la fecha en la que se pudieron realizar; es posible que fuera también Juan de Marca quien se encargara de realizarlas.

El texto correspondiente a las yeserías de Aguilaniu se encuentran el la entrada "Yeserías del Valle de Aguilaniu".

Por último, cabe concluir que todas las muestras de este arte mudéjar presentes en los diferentes templos del Valle del Sarrón, fueron realizadas por el mismo maestreo, Juan de Marca, debido a la similitud que presentan entre sí las distintas morfologías, y sobre todo debido a que las fechas en las que están hechas no distan mucho unas de otras.Parece ser que este maestro reprodujo estas mismas formas en diferentes templos de Zaragoza.

sábado, 19 de diciembre de 2009

Mapa del Valle


Ver Pueblos del Valle del Sarrón en un mapa más grande

Las líneas de azul corresponden a los caminos más importantes que unen los pueblos del valle del Sarrón.